Cuba detiene y encarcela a opositores, artistas y periodistas, según informe AI

El régimen de Cuba practica detenciones arbitrarias y encarcela a opositores, artistas y periodistas independientes, además de prohibir la entrada de observadores internacionales de derechos humanos, según el informe anual sobre 2019 de Amnistía Internacional (AI), publicado este jueves.

“Un año después de la toma de posesión del presidente Miguel Díaz-Canel, las autoridades seguían utilizando arraigados mecanismos de control para silenciar las voces críticas”, se afirma en el texto.

La organización internacional acusa al régimen cubano de seguir “deteniendo arbitrariamente y encarcelando a artistas y periodistas independientes, así como a miembros de la oposición política”.

Decenas de presos políticos

AI asegura haber identificado a seis presos de conciencia en Cuba aunque estos representarían “sólo una parte de las personas que probablemente estaban recluidas por haber expresado pacíficamente sus opiniones o creencias”, y recuerda que la ONG Cuban Prisoners Defenders certificó en un listado al menos 71 personas encarceladas por motivos políticos.

El informe menciona específicamente el caso del periodista Roberto Quiñones, corresponsal del diario Cubanet con sede en Miami, que permanece recluido en una cárcel cubana tras ser condenado por resistencia y desobediencia por un “más que dudoso” incidente con las autoridades cuando cubría un evento el año pasado.

También alude al conocido disidente José Daniel Ferrer, líder del grupo de oposición política no oficial Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), en prisión desde finales de 2019 por una supuesta agresión que él y su entorno niegan.

Amnistía Internacional denuncia que, para reprimir las voces críticas, el régimen cubano recurre a la estrategia de imputar delitos no reconocibles internacionalmente, como “desacato” o “peligrosidad”.

Otros periodistas independientes cubanos -que publican en sitios web alternativos al monopolio estatal de los medios de comunicación- sufren “hostigamiento y detenciones arbitrarias”, además de la censura parcial de sus portales en la isla, según la ONG.

Puertas cerradas a observadores de derechos humanos

En 2019 el régimen de Cuba “no ratificó tratados internacionales clave de derechos humanos y se negó a fortalecer la independencia del poder judicial o alinear la legislación penal cubana con el derecho y las normas internacionales de derechos humanos”, recoge el informe.

El texto asegura que Cuba siguió siendo el único país del continente americano al que se prohíbe la entrada de Amnistía Internacional y la mayoría de los demás observadores independientes de derechos humanos.

Amnistía Internacional también aludió a la agudización de la crisis económica en la isla el año pasado que, al igual que la mayoría de analistas, atribuyó al endurecimiento del embargo de EE.UU. y la reducción de la ayuda de Venezuela.

“Al concluir el año, la población cubana soportaba escasez de alimentos, medicinas y combustible”, refleja el informe.

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