Regreso imposible | Capítulo III.- Una guerra

Capítulo III.- Una guerra

Staff Sigmur, el creador de los poderosos robots Guardianes del Tiempo, estaba inconforme con el rumbo que habían tomado las cosas en los últimos milenios.

Staff Sigmur era un científico muy brillante. Desde joven su nombre había llenado los titulares de los periódicos alrededor del mundo. De igual manera sus respuestas contrastantes y erráticas eran a menudo el tema de comentarios agudos o severamente críticos en esa misma prensa que lo elogiaba. Se diría que Staff era en ciencias lo máximo y en política un loco. Llegado el tiempo justo, este hombre se convertiría en el verdadero obstáculo para el desarrollo de la humanidad.

Staff Sigmur se negaba a dejar que pasara el tiempo; de las sagradas escrituras islámicas él había comprendido que La Tierra pasaría en determinado momento de la actual era secundaria por el Espacio Iluminado, lugar en el que todos los que viajaran en el planeta para ese tiempo, quedarían eternizados en el Universo y formarían parte de un formidable ejército cuya principal misión consistiría en expandir la cultura terrícola a todo el mesomundo. A las gentes les agradaba la idea de ser elegidos para la Eternidad y a muchos les entusiasmaba formar parte del Ejército de Expansión. De hecho ya se habían formado varias organizaciones para preparar el inminente advenimiento la Tercera Era.

En medio de la incertidumbre y las expectativas extremas de los sucesos que llegaban en progresión geométrica al planeta para el Duodécimo Milenio, era muy difícil convencer a nadie de la ambigüedad de de las ideas de Staff Sigmur, especialmente cuando muchos ya sabían con absoluta certeza que el tiempo estaba contado para la raza humana debido a la posible muerte del Sol.

Algunos Generales comprendieron que soplaban vientos de guerra. Ellos y la mayoría de los cerebros más reconocidos se alinearon rápidamente detrás del Consejo Científico Mundial. Para entonces aun nadie sabía todo sobre los Guardianes del Tiempo de Staff Sigmur.

Los Guardianes del Tiempo permanecían en órbitas lejanas alrededor de La Tierra. Eran los robots mecánicos más poderosos que habían sido fabricados hasta aquel milenio. Staff Sigmur era su amo. El había resuelto casi todos los obstáculos que hacían a los robots inservibles al llegar a la etapa de autogobierno y los mantenía estrictamente subordinados a su comando personal. Los Guardianes emitían hacia el planeta una señal combinada de una energía especial para repetir los complicados procesos dinámicos y biodinámicos en todos los compuestos. Cada cuatro estaciones regulares todas las cosas vivas o inertes en La Tierra regresaban al ciclo anterior.